jueves, 12 de abril de 2012

"EL SEÑOR MANIFIESTA SU AUTORIDAD"

BOSQUEJO

Mateo 21.23-27.
Propósito: Meditar en la autoridad del Señor, él es la Cabeza de la Iglesia, nosotros el cuerpo.
Introducción: Jesús fue confrontado por los gobernantes religiosos y civiles de su pueblo, pensaron que podían atrapar a nuestro Señor en alguna palabra, pero mas bien fueron avergonzados.
A LOS SACERDOTES Y ANCIANOS, 23
En el templo mientras el Señor enseñaba fue abordado por los sacerdotes y ancianos de Israel. A diferencia de los dirigentes de Israel, nuestro Señor Jesucristo sí cumplió con los propósitos divinos para el templo: enseñar y orar, entre otros.
Estos varones mordieron el anzuelo, Jesús llamó su atención con lo que había hecho: santificar el templo y sanar ciegos y cojos. Entendieron el mensaje, y tratando de justificar su falta de atención al templo, le preguntaron a Jesús con qué autoridad actuó.
La pregunta fue necia; Jesús anticipadamente mostró el origen de su autoridad, la cual venía de Dios. Esto se podía comprobar con los milagros que hizo. Cuidado, no cuestionemos la autoridad de Jesús, ¿cómo puede el barro, reclamar al alfarero? Jesús tiene Autoridad pues como Hijo de Dios es Soberano.
POR MEDIO DE UNA PREGUNTA, 24-26
Aquellos varones esperaban que Jesús se quedara callado, para acusarle de que obraba sin autoridad; o que dijera que su autoridad venía de Dios su Padre, para acusarle le blasfemo, lo cual sabemos que no sería ninguna blasfemia, sino la verdad.
Jesús el Gran Maestro no cayó en la trampa. Les hizo otra pregunta, y si la respondían, él daría una respuesta. ¿De dónde era el Bautismo de Juan, del cielo o de los hombres?
Los sacerdotes y ancianos quedaron en un dilema. Si decían que el bautismo de Juan era del cielo, el pueblo les reclamaría por no haberle seguido; si decían de los hombres también tendrían problemas pues el pueblo le reconoció como profeta. Así es cuando alguno anda en malos pasos, siempre tendrá temor.
LA CUAL ES INCUESTIONABLE, 27
Estos gobernantes respondieron a Jesús que no sabían. Fueron mentirosos pues sabían que el Bautismo de Juan le fue dado del cielo, recordemos que su nacimiento también fue un milagro de Dios, y su ministerio fue total a Dios, fue irreprensible. Aquellos hombres quedaron avergonzados y perdidos como maestros al decir que no sabían, ya que se jactaban de saber mucho.
Jesús por lo tanto no tuvo que dar una respuesta directa. Sin embargo sí respondió la pregunta de ellos. Siendo que el Bautismo de Juan vivo del cielo, y Juan fue el precursor del Señor, su Autoridad le fue dada por el Padre. Su autoridad se desprendía del hecho de ser el Hijo Unigénito de Dios.
Una vez que el Señor se levantó de la sepultura y fue puesto a la diestra del Padre, su autoridad fue ratificada, a él le pertenece toda potestad en el cielo y en la tierra.
Conclusión:
Jesús es soberano para determinar conforme a su voluntad todas las cosas en nuestra vida, sean buenas a nuestros ojos o no.
Es una bendición saber que todo lo que el Señor disponga será para bien nuestro pues nos ama eternamente.
Nunca cuestionemos, ni tratemos de salirnos de su autoridad, esto sería pecado de rebelión, sería seguir los pasos del maligno quien no reconoció la autoridad de Dios.
Vivamos el gobierno de Dios, quien es sabio y amoroso. Y sobre todo  recíbale en su corazón como su Salvador y Señor.
Pero sobre todo debido a que el Señor Jesucristo murió pagando nuestros pecados y resucitó al tercer día, tiene autoridad para perdonar nuestros pecados y darnos vida eterna. Por lo tanto, le invitamos a recibir a Jesús en su corazón como su Salvador Personal.

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